Vivir en armonía con la naturaleza, mantener buenas relaciones con las personas que nos rodean, alimentarnos con una dieta sana, practicar egercicio diario y entregarnos a la meditación, es garantía de buena salud.
lunes, 23 de enero de 2012
LA LECHE
La leche es un alimento que se ha consumido por milenios, porque se le ha considerado como uno de los alimentos más nutritivos. Diariamente nos recuerdan los beneficios de consumir productos lácteos: la prevención de la osteoporosis, el mejor crecimiento infantil por su aporte de calcio y proteínas de calidad, etc. Mas ahora, no podríamos afirmar lo mismo. La leche que día a día se consume atraviesa por una serie de procedimientos que, en primer lugar, le privan de su delicioso sabor original; y, en segundo lugar, la convierten en un líquido de dudosa calidad nutritiva. Cuáles son estos procedimientos: pausterización, homogenización, ultra-pausterización, además en ocasiones está sometida a radiación, y por último las vacas están sometidas a tratamientos con hormonas, dioxina, sulfas, etc. Y, para colmo, su alimento, es decir la hierba, tiene cantidades de pesticidas, y fungicidas. Yo me pregunto ¿este producto sería recomendable para el consumo humano?
Recuerdo cuando era niña, en las vacaciones de verano. íbamos a la hacienda de mi abuelita y uno de los momentos más emocionantes era ir al “ordeño”. Cada uno de los niños llevábamos nuestro jarro y a su turno, la mujer que ordeñaba, lo llenaba de una rica, tibia y espumante leche ¡ordeñada directamente en el jarro! La misma que nos bebíamos con apuro y deleite, y luego las risas al mirar los blancos bigotes que la leche pintaba sobre nuestros labios. Evoco el sabor y olor agradable de esa leche que nada tiene que ver con la que se vende hoy. En provincia la leche del día se vendía de casa en casa, luego la hacían hervir y era servida en el desayuno y se la utilizaba para dar sabor a las comidas. En la actualidad, las grandes empresas lecheras son las encargadas de su procesamiento y distribución para su venta. Hay una cantidad de tipos de leche: desnatada, aguada, con calcio y unas cuantas cosas más que hacen que su sabor no parezca leche.
Muchas personas ya no toman leche porque ésta les sienta mal o no la digieren bien, ya sea por su elevado contenido de grasas saturadas, para resolver trastornos digestivos o por haber sido diagnosticados como intolerantes de la lactosa. Algunos médicos y la mayoría de homeópatas, acupunturistas y naturópatas afirman que muchas enfermedades de origen autoinmune responden bien a la supresión de productos lácteos.
Ahora se sabe que no es recomendable que los niños menores de un año consuman leche de vaca, en primer lugar por ser un alimento sumamente alergénico y difícil de tolerar y, en segundo lugar por su pobreza en hierro. Aunque en muchas culturas la vaca ha ejercido como una “madre adoptiva” de la especie humana. Gracias a ella, muchos niños han podido sobrevivir cuando no disponían de ningún otro alimento. De ahí que la vaca y otros animales hayan sido tratados, hasta hace algunas décadas, con sumo respeto, no como hoy que solo los ven como objetos con los cuales ganar mucho dinero.
La gran cantidad de grasa de los lácteos es mayor a la de las carnes más grasas y se le asocia con un riesgo muy grande de sufrir cardiopatía isquémica, así como también puede producir arteriosclerosis y aumentar el índice de colesterol. Además, hay investigaciones que relacionan el consumo de leche con la ulceración del estómago y el duodeno; aunque en primera instancia al beber leche, la persona siente que disminuye la acidez, después se produce un aumento de la secreción ácida del estómago por un mecanismo de rebote, esto propiciaría que se instaure en el estómago la bacteria Helicobacter pilori. La alternancia de estreñimiento y diarrea, en algunas personas, también puede deberse al consumo de leche.
En cuanto a la necesidad de tomar leche durante la menopausia para evitar la osteoporosis no es tan cierto dice un estudio realizado en China y Taiwán. Pues las mujeres chinas que agregaron leche a su dieta ( tradicionalmente el pueblo chino jamás ha tomado leche), paradójicamente comprobaron que aumentó la osteoporosis. Los entendidos dicen que esto se debe a la acidez producida por el exceso de proteínas de los lácteos. Además, el calcio se asimila mejor cuando se ingiere en una relación aproximada de 2 a 1 con respecto al fósforo y los lácteos tienen un contenido alto de fósforo en relación al calcio (leche materna: calcio 31mg- fósforo 15mg / leche de vaca: calcio 120mg- fósforo 92mg). Se puede obtener una dieta rica en calcio si consumimos soya, fréjol, ajonjolí, almendras, avellanas, higos, pistachos, espinacas, perejil y todas las variedades de la col.
En conclusión, los lácteos no son imprescindibles en la dieta. Si le agradan mucho y no puede prescindir de ellos, es conveniente disminuir su consumo, es decir, reducir las porciones y la frecuencia. Una dieta vegana ( sin huevos ni leche) tiene más ventajas que una dieta vegetariana, que incluye huevos y lácteos, y tiene mucho más ventaja que una dieta rica en proteína animal (carne, huevos y lácteos).
Por una vida sana y natural!
Amadea Morningstar, Ayurvedic Cooking.
Revista Cuerpo y Mente Nº224
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